Hay que ser codicioso cuando los demás son miedosos y miedoso cuando los demás tienen los ojos rebosantes de codicia

Una de las mejores frases de la historia de los mercados bursátiles, es decir, la Bolsa y las acciones, es la siguiente de Warren Buffett:

Hay que ser codicioso cuando los demás son miedosos y miedoso cuando los demás tienen los ojos rebosantes de codicia

Esta frase se ha dicho mil y una vez en las mil y una bolsas del mundo de mil y una manera diferentes. Esto es nada menos que el clásico “vender cuando todo el mundo compra y comprar cuando todo el mundo vende”, de una manera parecida a como lo diría Kostolany.

 

Rockefeller y el limpiabotas de Bolsa

 

Otra gran frase similar a esto, de otro de aquellos que por una u otra razón conocen bien esto de los “ciclos bursátiles”, es la de John Rockefeller, la cual decía así:

“Cuando mi limpiabotas invierte en Bolsa yo lo vendo todo”

En cierto modo, esta última resume de manera más escueta lo que quiso decir Warren Buffett. Aunque el hecho tampoco se trata de ir vendiendo todas las acciones cada vez que tengamos la sospecha de que la cosa va a ir mal porque “todo” el mundo parezca estar comprando. Esto no es así.

En realidad, Los Buffetts o Rockefellers más que vender, lo que nos dicen es que ellos no venden en esos momentos de euforia, o no lo hacen de manera masiva, pero lo que es más importante, y es la clave de la cuestión: ellos nunca compran en los momentos cuando el “limpiabotas invierte en el mercado”.

 

John Rockefeller
John Rockefeller

 

Buffett, Rockefeller o cualquier otro inversor habrá mucho tiempo que tiene esas acciones. En muchos casos, desde el comienzo del mercado alcista o incluso desde mucho más atrás, en periodos que van de 5 a 20 o más años.

Cuando el limpiabotas decide que la Bolsa es la mejor cosa del mundo – porque lo ve todos los días en las noticias en el clásico “la bolsa nunca baja” – e  invierte su dinero, Buffett o Rockefeller, a lo más, le venden algunas acciones, pero mantienen sus grandes paquetes.

Al igual que el limpiabotas, cientos de miles, y hoy en día, millones de inversores invierten en los momentos más calientes del mercado, y si no miren lo que ocurrió en China los últimos meses. Cuando llega la venta, lo hace con pánico y eso pasa y pasará siempre mientras haya Bolsa.

En medio de ese pánico, Buffett y Rockefeller están bastante tranquilos. Ellos no solo tienen las acciones compradas hace 20 años, sino, además bastante liquidez acumulada en los últimos años con la que incluso se animan a comprar las acciones a los limpiabotas que las venden en los momentos más dramáticos de las caídas de los mismos; justo cuando los limpiabotas piensan que ha llegado el fin del mundo.

Siempre ocurre lo mismo y siempre ocurrirá, ya lo decía Jesse Livermore cuando decía que “cualquier cosa que suceda en el mercado hoy, ha sucedido antes y sucederá otra vez”. De alguna manera Livermore también conocía el secreto cíclico de la realidad, el “secreto de la espiral”.

De cualquier modo haríamos bien en hacer caso del buen consejo del Oráculo de Omaha. Difícilmente se van a hacer grandes beneficios a largo plazo invirtiendo en mercados que llevan rachas exageradas de subidas, como en 1929, 1989 en Japón, el 2000 en el Nasdaq o el 2007 en los pisos en España. Es justo en esos momentos cuando no hay que hacer demasiado caso al “los pisos nunca bajan”, y sí hacerlo más al consejo de Buffett: ser un poco miedoso cuando todo el mundo es codicioso y al contario, codicioso cuando todo el mundo es miedoso.

Aún así, hay que reconocer que es difícil mantener la calma y no sucumbir ante el miedo en lo peor de un mercado bajista con las condiciones políticas y sociales a punto de estallar.

¿Sabremos mantener la calma e invertir en acciones en el próximo gran mercado bajista que azote a Europa y España?

¿Podremos mantener la calma y comprar acciones españolas con el IBEX cotizando en los mil puntos y con el sistema aparentemente a punto de estallar?

Quién sabe, todo puede pasar. Después de todo, los inversores de San Petersburgo en 1917 tampoco se esperaban lo que se instauró allí casi de repente.