Mejores inversiones durante la hiperinflación de Weimar

La respuesta al título del post parece clara: el Oro.

No hay ninguna duda de ello.

Pero hagamos aquí un repaso de lo que ocurrió con las diferentes inversiones aquellos años aciagos de la República de Weimar.

¿Realmente funciona la inversión en acciones durante una hiperinflación?

Hay muchos autores que claman que sí; que durante la hiperinflación, el tener los ahorros en acciones es una buena inversión, al menos desde el punto de vista de conservar los ahorros.

Yo, sin embargo no contaría con ello. Si bien es cierto que las acciones subirán mucho en ese escenario, la pregunta es si lo harán en la medida que lo hace el coste de vida.

O dicho de otra manera, ¿subirán en términos reales?

Hiperinflación Bolsa

Después de la hiperinflación alemana las acciones estaban un 75% debajo de su máximo pre-hiperinflación.

El buen momento para entrar en el mercado de acciones a largo plazo sería ciertamente al final de la hiperinflación, no antes o durante.

No obstante, aun manteniendo un 25% del valor del ahorro no está mal teniendo en cuenta las pérdidas que sufrieron muchos ahorradores en divisa alemana y depósitos.

Durante el colapso argentino del 2001, el MERVAL cayó desde los 600 a los 200 puntos en dos años, justo en el momento del corralito, al mismo tiempo que se produjo el colapso del peso argentino. Esto fue un colapso deflacionario en toda regla.

El mercado de acciones israelí subió un 6000% en términos nominales durante los 80. Pero si tenemos en cuenta la inflación durante los años 1980-1986 la cual promedió aproximadamente un 180% anual, no hace falta hacer muchos cálculos para darse cuenta que en términos reales el índice de acciones de Israel sufrió un descalabro monumental durante esos años.

¿Alguien cree que las acciones conservaron su valor en la hiperinflación de Zimbabue?

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En términos reales yo apostaría que no más de 5%.

¿Quién quiere invertir en Harare con un 90% de paro?

El principal problema de las acciones en un entorno hiperinflacionario (que no es otra cosa que una hiperdeflación encubierta) es la imposibilidad de estimar los futuros flujos de caja esenciales para poder valorar las acciones.

¿Si no sabemos qué va a costar una barra de pan cómo vamos a saber lo otro?

Asimismo, este proceso destructivo, que en realidad es una deflación monstruosa encubierta, destruye la economía del país y provoca escasez de productos de todo tipo.

Buena parte de las empresas simplemente quiebran.

Si no puedes estimar el valor presente de tu negocio ni saber si mañana vas a estar abierto una economía de empresas carece de sentido casi.

Sin embargo, hay unas acciones que se pueden comportar mejor que otras. Sin lugar a dudas, las acciones financieras y de ocio colapsarán completamente. Las acciones de empresas de minería, agricultura y otros activos duros se comportarán mucho mejor.

Invertir hiperinflación

¿Pero cómo se comportaron el resto de inversiones en aquella hiperinflación de Weimar?

El efectivo: No hace falta ser muy avispado para entender que su valor se fue a cero. El peor de los activos sin duda.

Los depósitos bancarios: Aparentemente perdieron todo su valor, aunque esto en realidad no fue así. Cuando se produjo la estabilización el Gobierno decretó un reembolso parcial por importes que iban del 15 al 30%. Pero al parecer esto solo se aplicó a los depositantes que tuvieron el dinero durante todo el episodio.

Títulos hipotecarios y bonos: Como es de suponer estos valores fueron destruidos completamente. Aunque tras la calma algunos ahorradores pudieron recuperar parte. Al igual que con los depósitos, el Gobierno decretó reembolsos parciales.

Valores inmobiliarios: Aquellos propietarios, comerciantes y granjeros que estaban endeudados se beneficiaron inicialmente del fenómeno al quedar sus deudas nominales liquidadas. No obstante las rentas provenientes de dichos sectores al ser fijas no fueron fuente de ingreso alguno. El principal problema fue que luego de la estabilización el incremento brutal de los impuestos hizo que muchos de estos propietarios tuvieran que volver a hipotecarse incluso en peores condiciones que las originales. Aquellos que conservaron valores inmobiliarios sin deuda lograron mantener parte de su ahorro. Sin embargo muchos que vendieron en medio del cash perdieron todo pues esa vente fue el equivalente a vender en el peor momento en términos reales.

Divisas: Los que tenían inversiones en dólares, libras u oro salvaron su capital. Obviamente el Gobierno instauró durísimos controles de divisas durante esos años. Un mercado negro enorme creció. Esto es como lo que pasa en Venezuela con el mercado oficial y el no oficial de dólares.

Propiedad personal: El ahorro fue conservado en aquellos que pudieron ver con anticipación lo que se venía e invirtieron en sellos, antigüedades, obras de arte, etcétera. El problema es que muchos compraron este tipo de activos cuando era demasiado tarde, es decir, en medio de la hiperinflación.

Sin lugar a dudas, el oro fue la mejor inversión. Por eso, tener un poco de oro guardado en casa no viene mal a nadie. En el peor de los casos siempre se podrá vender en un futuro.

¿Pero cuánta gente tiene oro guardado hoy en día en casa en previsión de una catástrofe así?

Creo que no mucha.