“Sube la Bolsa, acude el público; baja la Bolsa, el público se marcha”

Esta frase de André Kostolany la han dicho todos los traders e inversores conocidos de la historia de mil maneras diferentes.

En realidad no hacen falta explicaciones para entender la misma.

Todo el mundo la entiende perfectamente.

La mejor manera de comprobar esto es con la experiencia.

Lo malo es que para coger esa experiencia son necesarios bastantes años normalmente. Con lo bueno que hubiera sido “saber” eso desde el principio.

 

Esta es otra manera de decir que no debemos ir con la mayoría en cuestiones de Bolsa. La "mayoría" vende y compra en los peores momentos.
Esta es otra manera de decir que no debemos ir con la mayoría en cuestiones de Bolsa. La “mayoría” vende y compra en los peores momentos.

Cortesía de sardenacarlo, pixabay.

Y, sin embargo, todo el mundo lo “sabía”, pues la mayoría de los que empiezan a invertir o hacer trading suelen haber leído al menos uno o dos libros antes de tirarse a la piscina.

Algunos de los más conocidos son, precisamente, los de André Kostolany.

Entonces, ¿Por qué la mayoría de novatos sigue cometiendo el error de hacer justo lo contrario de lo que dicen los antiguos sabios del sector?

Por la naturaleza humana.

Una cosa es leer por primera vez un libro de Kostolany y otra es ser capaz de aplicar lo que en ese se dijo sin que le tiemble el pulso a uno.

Es muy complicado verse en un mercado bajista como en el 2008/9 en los Estados Unidos y tener el valor de comprar acciones.

La misma frase lo dice claramente: “baja la bolsa, el público se marcha”.

Lo contrario ocurre tanto o más que en el caso anterior.

En los picos de los mercados alcistas es cuando el interés de las masas es mayor.

Esto siempre coincido con el aumento de la popularidad de todo tipo de estrategias, de dividendos, de momentum, de “valor”, etcétera.

También coincide con el aumento dramático de las empresas relacionadas con el sector, cómo brokers y miles de servicios de todo tipo y con cada vez mayor cobertura de los medios de comunicación.

En un escenario así es difícil resistirse a la marea y no prestar atención a toda la serie de noticias con las que nos vemos bombardeados todos los días.

Sin embargo, ese “público”, suele tomar la decisión de invertir en uno de los peores momentos posibles: justo cuando la popularidad de la Bolsa está en máximos.

Esto quiere decir que, en realidad, el buen dinero ya fue hecho. Lo que quedan son las migajas, o peor aún, lo que viene a la vuelta de la esquina es una corrección, la cual es tan lógica como que el día sigue a la noche.

Cuando llega la corrección, aunque no sea una de gran envergadura, “el público se marcha”, es decir, la gran masa de inversores desprevenidos y que compraron presa de la “ansiedad”, vuelven a ser presa de la misma y venden en el peor momento: justo cuando el mercado está a punto de tocar fondo, cosa que los anteriores no comprenden, pues el panorama en un mercado bajista es tan “negro” que casi siempre se habla de algún “fin del mundo”.

Y así tenemos el funcionamiento básico de los ciclos de la Bolsa con el público general, y sobre todo con aquellos que desconocen el mundo y los novatos.

Solo los que se dedican al sector o tienen muchos años de experiencia, saben que casi nunca se ha de vender, ni siquiera cuando estemos en medio de un gran mercado bajista.

Tampoco cuando hayamos comprado cerca del pico. Lo más sensato y “tranquilo” es mantenerse en la posición y aguantar a largo plazo.

La mayor parte de las veces que nuestras acciones van de 10 a 5 el mínimo suele estar cerca, por lo que históricamente no es aconsejable vender ahí.

Ni históricamente ni lógicamente. Por una razón fundamental.

Pensemos que estamos en el “fin del mundo” en realidad. Si ello es así y vemos como nuestras acciones colapsan, de nada nos servirá vender para salvar una fracción del valor si, total, el “mundo se va a acabar”.

En ese escenario, tampoco nos salvará el dinero en el banco, bonos u otra inversión.

Otra cosa puede ser un caso de alguien que tiene la suerte de intuir que su país va a transitar de manera lenta hacia el marxismo y, por tanto, deduce que la mejor opción es sacar las acciones y valores del país. Pero esto es fácil de decir y muy difícil de hacer.

El mejor y más claro caso de esto recientemente, es el de Venezuela. Si aquellos que tenían inversiones en el país hubieran intuido hace 15 años lo que está pasando ahora, habrían sacado sus inversiones a cualquier coste o pérdida. Pues dejarlas en el país supondría un riesgo mayor.

¿Pero quién sabía hace 15 años que Venezuela iba a terminar así?

En otras ocasiones también ha pasado, que líderes de corte neo-marxista en algunos países no han tenido tan graves consecuencias, y haber mantenido las inversiones en los mismos no fue tan mala idea.

En este caso, lo mejor es diversificar en más de un sector y en más de un país.

Pero aquí ya estamos hablando de conceptos que son ajenos a aquellos que venden en la parte más baja del mercado bajista y aquellos que compran en el pico de un mercado alcista.

Hasta día de hoy, la historia nos ha enseñado que lo mejor es comprar y aguantar, tanto si compramos en un suelo o en un pico.

Por lo tanto, intentemos no formar parte de aquellos que nombra Kostolany en su frase.